martes, 27 de noviembre de 2012

Clásicos #3

Hace unos días nos dejó Tony Leblanc, una de las figuras más grandes del humor español. Aún así (es lo que tienen los genios) todavía nos puede seguir haciendo reír, aunque sea desde un lejano pasado inmortalizado para siempre en sus películas.



Hasta siempre.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Acicalamiento Mañanero


Te levantas una mañana cualquiera. Vas al cuarto de baño y te miras al espejo, como siempre. No estás mal, al menos no tan mal como otras veces. La almohada ha hecho que tu pelo adopte un peinado alborotado que queda natural; notas la piel de la cara suave, a excepción de la zona de la barba, a la que ves con el espesor perfecto después de tres o cuatro días sin afeitarte (te da cierto atractivo sin llegar a parecer desaliñado); en definitiva, tu aspecto es aceptable. Te lavas la cara, los dientes, te vistes, desayunas y, como tienes aún diez minutos antes de irte, vuelves al espejo a revisar tu imagen. Todo sigue tan bien como estaba... de no ser por ese pequeño par de granos incipientes que ahora adviertes bajo la intensa luz de los focos sobre el espejo. Son casi imperceptibles, pero, tras dudarlo un poco, crees que lo mejor es eliminarlos para que no vayan a más. Colocas tus dedos en torno a uno de ellos y aprietas con fuerza. No consigues nada, solo que el grano se enrojezca y engorde más. Ya no hay marcha atrás: es necesario acabar con él. Vuelves a intentarlo y, por fin, su contenido se libera en una explosión dolorosa y repulsiva. Haces lo mismo con su hermano, que opone menos resistencia, y el balance final es de dos granos menos y un par de protuberancias color rojo, grandes como cuernos. A todo esto, bajando un poco la vista de la frente, localizas unos puntos negros bordeando la nariz. Decides, ya que has empezado, acabar también con ellos y, cuando vienes a darte cuenta, tu cara se asemeja a una granada abierta, poblada de granos carmesí centelleantes, dulce fruto obtenido por querer eliminar lo invisible. Después de este momento patéticamente poético, cuando pasas la mano por la cara para tocar las hinchazones, sientes que tu barba no está tan bien como en principio habías creído. Todavía te quedan unos siete minutos para irte, te da tiempo a un afeitado rápido. Lo malo es que, con las prisas, se te escapan un par de cortes mal dados, que hay que tapar con trocitos de papel higiénico para que no sangren. Para colmo te das cuenta (demasiado tarde) de que se te olvidó comprar After Shave cuando saliste ayer al Mercadona, así que improvisas un apaño mezclando alcohol etílico con un poco de agua, que te hace hervir la cara (en especial cuando entra en contacto con alguno de los granos explotados). Te quedan tres minutos y, al mirarte de nuevo, el pelo tampoco te acaba de convencer. Coges el peine y, después de varias pasadas que no hacen sino estropear cada vez más el estropajoso cabello de recién levantado, desistes .

Por último miras tu reflejo y ves una cara mal afeitada, irritada y poblada de pequeños bultos ardientes, un pelo enmarañado y mal peinado... y una expresión de mala leche indescriptible.

Definitivamente estás listo para ir a clase.  


viernes, 9 de noviembre de 2012

Podría pasarle a cualquiera



Advertencia: el contenido del post es una gilipollez salida de una mente enferma, absténganse personas sensibles o moralmente correctas.

A continuación expondré uno de esos ejemplos hipotéticos perfectos para preguntar a tus amigos y hacerles reflexionar sobre tonterías que nunca llegarán a pasar. Es una estupidez, pero al menos será más original que el típico “¿Qué tres cosas te llevarías a una isla desierta?”

El caso es el siguiente: Tu pareja, en un único desliz que, según asegura, “no se volverá a repetir”, queda contagiada con el virus del SIDA. En un arrebato de sinceridad, culpa y abatimiento moral decide confesártelo para hacer más llevadera su carga, y te suplica su perdón. Te cuenta que la infidelidad se produjo una noche de borrachera, con una prostituta a la que le invitó un amigo... lo típico, vaya. La cuestión es, ¿Le perdonarías?

No, porque...

  1. Es un hijo de puta.
  2. Tiene Sida.
  3. Es un hijo de puta.

O Sí porque...

  1. Es un hijo de puta, pero sincero.
  2. Tiene Sida.

Hagan sus elecciones y argumenten o, mejor aún, ¡a probarlo en la vida real, a ver que pasa!

sábado, 29 de septiembre de 2012

Humor Sano


Una vez un compañero se puso muy pesado con el tema del vegetarianismo, dieta de la que él era partidario y, como si de un vendedor ambulante se tratara, intentó persuadirme para que me uniera a su noble causa. Así que estuvo toda una tarde entera argumentando los beneficios de no comer animales, hasta que me preguntó si me había convencido.

    —Bien, después de todos los motivos que te he dado y que creo que comprendes, ¿ por qué no te haces vegetariano? Y no acepto por respuesta un “porque la carne está muy rica”.

    —Mira, querido amigo —empecé a decirle, al ver que había censurado la contestación que iba a darle—, la razón por la que no soy vegetariano es porque si un día (Dios no lo quiera) nos estrelláramos en un accidente de avión contra una montaña helada, sobreviviendo solamente tú y yo al accidente, abandonados en aquel páramo frío y sin más alimento que la carne de los que han muerto, yo sería el que no moriría de inanición.

Y desde entonces mi amigo, aunque sigue siendo vegetariano, no ha vuelto a subir a un avión. Y ya no es mi amigo.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Concepto


MARIDO: ¿Sabes una cosa? No entiendo muy bien el concepto de echar un polvo. Es decir, el otro día vino Óscar presumiendo de que la noche anterior le había echado a una guiri tres polvos. ¿Qué significa eso? ¿Qué determina esa palabra? ¿Dónde empieza y termina un polvo? ¿Se mide por tiempo, por las veces que llegó al orgasmo él, por las veces que llegó ella...?

MUJER: No lo sé, cariño, pero como un polvo sea equivalente a un orgasmo femenino tú llevas toda la vida con el mismo.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

viernes, 14 de septiembre de 2012

Eternidad


Y la voz de Dios resonó en los cielos y en los montes hasta llegar a oídos de Moisés, al que se refirió con las siguientes palabras:

El Humor, hijo mío, irá y vendrá. Unas veces será más absurdo, otras más simple, incluso habrá gente como Pajares y Esteso que encuentren su momento en el tiempo... pero Moisés, has de tener clara una cosa: los Vídeos de Hostias serán eternos.

Amén.